:)
Fue difícil levantarse supongo que a causa de la humedad de la noche. Tras desayunar café, huevo duro y pan con mermelada y mantequilla, pagué y me puse en ruta sobre las 8:45... para volver poco más tarde al darme cuenta que no me habían devuelto el pasaporte :(Tenía la rodilla izquierda dolorida y paramos a comprar ese producto que a mí me parece que es mágico y que se llama Salonpas. Me quisieron cobrar una burrada en la farmacia, y eso que los precios están marcados en el producto. Pero esta vez me quedé con la idea de que la mujer simplemente no sabía... parecía estar reemplazando al titular... pero ¿tampoco sabía leer el precio en la caja? Bueno, dejémoslo ahí.
El día se presentó tan malo como el anterior en los alrededores de Sapa. La niebla nos acompañó todo el tiempo aunque un poco menos cerrada que al llegar. Como me advirtió Simon (del foro de Lonely Planet) la carretera, en obras hasta el collado a unos kilómetros de Sapa, estaba muy embarrada y la bici y yo mismo nos pusimos perdidos. A veces daba la sensación de no estar en pendiente sino en llano y que a pesar de ello yo tenía que tirar de las marchas más cortas (2-1; 2-2; 1-2). En un momento dado pasamos por una cascada que, sin niebla, se hubiera visto. Había un montón de kioscos esperando turistas que me hicieron señales para que parara... ¡para pararme en medio de la niebla estaba yo!
Moralmente, estaba bastante mal. La frustración causada por la nube era enorme. Por una parte porque tenía referencias de que los valles que me rodeaban eran preciosos pero, claro, no los podía ver. Por otra parte porque la carga que la humedad y el barro me añadían al esfuerzo hacía que el día se hubiera convertido en un día sin otro objetivo que ver cuáles eran los límites de mi cuerpo, si lo podía aguantar, vamos.
Tras 15 km hechos en más de dos horas llegamos al paso y empezó una bajada de más de mil metros de desnivel por una carretera con un estupendo asfalto. Los primeros 12 km la niebla no dejaba ver más allá de 15 m y me esforzaba en conseguirlo ya que yo sentía que tenía un margen de seguridad importante entre los 15 y los 20 metros de visibilidad – un margen que me tranquilizaba. Me tuve que poner el periódico en el pecho, dentro, para darme calor, y el impermeable también para esta bajada, con lo que mi punto más débil eran las piernas metidas en unos pantalones cortos de ciclista porque nunca me esperé este tiempo en el que pasaba por ser el mes con menos pluviosidad del año en Sapa (según mis fuentes en internet).
Llovía, o al menos eso me parecía entre la niebla. Se me calaron los pantalones enseguida y a los entre 5 y 8 ºC que había se sumó la sensación térmica causada por la niebla y la velocidad, como de estar calado hasta los huesos y soportar 2 – 4 ºC. Los dedos de los pies ya estaban helados y se pusieron peor en el descenso, mientras que las piernas se hacían notar por primera vez por lo mismo.
En esa carretera montañosa, inclinada y con mucha curva adelanté a todas las motos que me encontré y ninguna me adelantó... lo que no habla muy bien de mi prudencia precisamente :( . Los frenazos hicieron que me comiera los frenos (las zapatas) casi completamente en sólo esta bajada, lo que no debería haber ocurrido. Por lo demás la bici no respondía tan mal aunque en alguna curva coleó y me di cuenta que iba demasiado rápido y me empecé a contener. Bajé 22 km en unos 35 minutos, mucho para lo que estoy acostumbrado, y notaba la adrenalina de la velocidad como nunca. Incluso me paré a hacer fotos a partir de entonces, un momento en que la lluvia amainó y luego paró.
Uyen me alcanzó abajo, llegó ofreciéndome fruta, algo que agradecí mucho ya que no habíamos parado en ningún momento a comer o tomar café (durante el viaje se estaba encargando de las provisiones, agua y demás, algo interesante porque lo sabía hacer mejor que yo y porque así yo no me tenía que parar).
Estábamos llegando a una población llamada Tam Duong (nuevo, porque había otra que tradicionalmente se llamaba así pero a la que acababan de renombrar), donde vimos que había al menos una pensión. Sin embargo, llevaba solo 50 km y eran las 13:20 por lo que me parecía una jornada demasiado corta. Además, necesitaba un buen hotel que prometiera una buena noche de sueño.
Por ello decidí seguir hasta el siguiente pueblo, (nuevo) Lai Chau, a 28 km. Pero al ir a salir de Tam Duong vi un hombre limpiando una moto con agua a presión y me acerqué, le señalé la bicicleta embarrada y me entendió y dirigió el chorro hacia la bici. Fue encantador cómo nos entendimos sin palabras. Al terminar de limpiar la bici y no sin esfuerzo conseguí que me aceptara dinero, lo mismo que yo había pagado en un taller de Danang por una limpieza. También le mi eterno agradecimiento, por supuesto.
Una larga subida y una bajada todavía más larga compusieron el grueso de esos 28 km. A la bici no le sentó tan bien la limpieza ya que se debió meter agua en el eje de bielas y 5 km más tarde empezó a hacer un ruido y un cierto bloqueo. Esto no lo podía solucionar con la poca herramienta que llevaba ya que necesitaría desmontar el eje, limpiarlo y añadir aceite nuevo. Así que hice lo poco que podía, añadir acetite a la cadena y los cambios y, no sé por qué, pareció funcionar... aunque fue de momento solo ya que al llegar a Lai Chau se repitieron. Hubo niños que me siguieron, personas que me animaron –sobre todo hombres en moto con una sonrisa enorme- y mujeres de las distintas tribus que se acercaron con curiosidad en alguna de nuestras paradas. Un hombre incluso me tiró un par de cartas de baraja, con fuerza, pero no sé si para darme o darme suerte...
Llegando a Lai Chau vi un único edificio alto, unas 8 plantas, y nos dirigimos hacia allá ya que tengo la experiencia de que el edificio más alto de una ciudad media vietnamita suele ser un hotel de reciente construcción. A un coste de 320/200k las habitaciones me pareció un poco caro para la zona así que dimos una vuelta buscando otro hotel.
El paseo me mostró una ciudad rara, como en construcción. La parte nueva incluía el valle y estaba constituída de calles perfectamente perpendiculares como si fuera una urbanización donde todavía no se había construido. Una feria estaba ya plegando los tenderetes, mucha chaqueta de cuero y ropa, algo de comida.Una vez entramos en la parte vieja del pueblo encontré un hotel con muy buen aspecto pero estaba lleno. Un segundo hotel fue un poco deprimente. Se entraba por lo que parecía un garage y la sala de la recepción parecía sin terminar, el suelo sin baldosas sino con cemento y con irregularidades. Un hombre estaba junto a la recepción, no parecía un cliente pero tampoco un trabajador, y me dio una impresión pésima el que escupiera en el suelo.
Así que volvimos al primer hotel con la esperanza de que no hubiera mucho ruido -esperanza que se mostró incumplida durante la noche, menos mal que yo llevaba los tapones.
En las instalaciones anejas al hotel me dieron masaje aunque no me descansó mucho las piernas, me sentí un poco raro. Después salimos de nuevo al viejo pueblo a cenar, tras mucho buscar, en un restaurante grande donde no disfruté una la cena a base de arroz y pollo hervido sin sabor, tofu, fideos con ternera y sopa - tal vez porque yo no le añadía las especias adecuadas, no sé. Yo necesito saborear la comida y que me aporte algo más que energía, en caso contrario no la acepto bien.
Siempre me llama la atención cómo mi porteador Uyen se relaciona con los camareros en los restaurantes. Como no se miran es como si no se quisieran relacionar, como si pasaran de él, pero al final viene la comida. Por otra parte estábamos en el Vietnam profundo y supongo que será diferente. Sólo cabe recordar que el año pasado en el centro del país, cuando me denegaron alojamiento por ser extranjero.La habitación del hotel tiene bomba de calor pero no da calor, supongo que estará fijada en modo verano y yo no fui capaz de cambiar eso. Las ventanas no están bien hechas, no cierran bien y hay una fuerte corriente. Pero no merece la pena protestar ya que es algo bastante común: no hay cuidado por las terminaciones, por el detalle, incluso en los hoteles nuevos de este país. Total que pasé frío
No hay comentarios:
Publicar un comentario