jueves, 13 de diciembre de 2007

Suave ruta entre colinas hacia Prao

Me ha ocurrido varias veces que los hoteles en Vietnam se quedan sin agua caliente. Me ocurrió hoy, lo que no hizo muy agradable mi primer contacto con el día. Luego descubría por qué.

Es común que los calentadores eléctricos tengan un interruptor diferencial exclusivo en España también. Lo que cambia es que en general en Vietnam al calentarse toda el agua del depósito en lugar de pararse el calentador se dispara el diferencial y, por supuesto, hay que volver a montarlos manualmente. Una vez aprendido el truco ya no me volví a quedar sin agua caliente.

Tras un estupendo desayuno salí a las 8:45 para disfrutar de un muy agradable paseo. Salí de Danang por la carretera 14B que va hacia Thanh My y la meseta. Al poco, todavía en las afueras de Danang pero cuando ya llevaba unos 10 km, me encontré con el cruce con la nueva carretera de circunvalación que estaba construida hacia el norte (a mi espalda en la fotografía) pero no hacia el sur. Hacia el sur había una mezcla de campos de arroz inundados y selva que serán rellenados de tierra y cortada, respectivamente, para terminar la conexión con la carretera nacional 1.

Tal vez menos de un km más lejos llegué al cruce con la carretera 604 en dirección a Prao. Esta es una carretera estrecha que enseguida se ve rodeada por campos de arroz, con un buen firme a ratos en reparación. En un momento dado una serpiente (más bien culebrilla) cruzó la carretera y no resistí la tentación de hacerle una foto. Al poco, cuando ya habían empezado las cuestas, paramos a tomar café.

No había nombrado a Uyen quien, fiel a su tarea, me estaba acompañando durante esta mañana de entrenamiento. Su ayuda tal vez no era tan necesaria entrenando como lo sería después en plena ruta, pero siempre se agradecía que pidieras café y te trajeran café, y lo mismo pero en mayor grado aplica a la comida... ¡cuántas veces durante mi viaje anterior había yo pensado que pedía una cosa y lo que venía no tenía nada que ver!

Al salir del café la suave subida se tornó más empinada. No había tráfico y se respiraba un aire muy sano y agradable, como con un toque ese olor que queda tras la lluvia –aunque los olores de los árboles y otras plantas también debían estar presentes-. En mis oídos empezó a sonar la música de Bumbury que, esta vez como otras, me hizo sentir muy a gusto conmigo y aguantar el esfuerzo mejor.

Tras un recorrido con muchas curbas y no malas subidas, a unos 40 km de ruta pasamos el límite a la provincia de Tú en un sitio llamado Tong Coi en mi mapa. Preguntando nos dijeron que siguiendo, a unos 7 km, estaba Sông Kôn (no existe con ese nombre en mi mapa), pero nos volvimos tras adentrarnos un poco en la provincia.

Llevaba 70 km cuando llegamos de nuevo a Tuy Loon, el pueblecito donde la carretera 604 se separa de la 14B. De nuevo me sorprende la comparación entre el cinturón ya construido y el bello paisaje que será destruido en breve para continuar la carretera.

Ya en la ciudad paramos en el nuevo supermercado METRO y después a comer una sopa (pho bo) cerca del hotel. El día estaba gris e incluso habían caído algunas gotas. Hasta aquí había hecho 80 km con un máximo de 57 km/h y una media de 19 km/h para un tiempo total en la bici de 4h 20m. Llevaba ya 262+ km.

Tras la ducha salí por la ciudad a comprar algo y cometí el error de meterme en una tienda sin atar la bicicleta... y me la robaron. Debería haberla atado, claro, pero es que en este país me siento tan seguro que nunca he sentido que me pudieran robar la bicicleta.

El resto de la tarde pasó entre la espera a que llegara la policía para levantar acta, las conversaciones con el dueño de la tienda que me ayudó mucho en todo momento, la vuelta al hotel totalmente decepcionado, la solidaridad de la gente de recepción... guardo recuerdos bastante nítidos y agradecidos a todas estas personas que me ayudaron.

La policía había dicho que pondrían todo su esfuerzo en encontrar la bicicleta. Yo supongo que tendrían muchas cosas más importantes que hacer en una ciudad de 1,5 millones de personas, pero también pienso que el “salvar la cara” oriental podría hacer que dedicaran un esfuerzo especial... no querrían admitir que a “los turistas” occidentales les roban en su ciudad. Puede ser esa también la razón por la que se negaron a darme ningún papel que yo pudiera presentar ante el seguro como prueba del robo, para intentar recuperar al menos una parte de su valor.

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