El Thalys (un tren de alta velocidad pero ya viejito) llenó el maletero antes de que les enseñara la bici o sea que la metieron en el último vagón y tapando la puerta. Se hacía difícil leer en el tren mientras podía sentir que el estrés de esos primeros momentos del viaje bajaba por mi espalda y por mi tráquea acompañando a mi respiración. De todas formas empecé la novela de Cometas al viento, luego me engancharía a su lectura.
El tren me depositó en el aeropuerto Charles de Gaulle de París (CDG o LFPG para los aeronáuticos) con tiempo suficiente para facturar y desayunar tranquilo. Lo más coñazo fue pasar el control policial ya que era lentoooooooooo... Desayuné antes de pasar el control y estuve a punto de hacerlo en el McDonald's. Fue un error no haberlo hecho -supongo- porque el sitio donde desayuné (uno de los de al lado) no merecía la pena.
El rodaje se hizo un paseo interminable, motores y al aire y las pantallas del morro del avión mostraron que la capa de nube era gordita. El vuelo fue bastante movido y es que estábamos en plena corriente de chorro, el avión llegó a coger 1020 km/h respecto a tierra, solo duró el vuelo 10h35m (en el aire). Guauuuu!!! Dormí al principio, luego intenté leer pero el foco estaba mal colocado y me daba en la cara, no hubo forma de cambiarlo. Además el avión estaba lleno aunque no hasta los topes, de todas formas no se me ocurrió buscar otro sitio. Vi alguna de las películas y algunos efectos especiales interesantes, pero nada más.

Llegamos a Hanoi a las 5:30 de la mañana del día 10. Mi vuelo de conexión no salía hasta las 12 por lo que, debido al cambio horario, se me hizo pesadísimo, posiblemente la peor conexión que he tenido nunca. Intenté leer prensa, libros, revistas; tomé un zumo de fruta de la pasión que no sabía a mucho más que agua; me paseé y, al final, no pude evitar dar una cabezadita.
Una vez en Danang me recibió Uyen, el guía motero que iba a liberarme este viaje de la pesada carga de mi equipaje -entre otras cosas-, y monté la bici saliendo por la ciudad. Uyen me había buscado un hotel barato y céntrico. La verdad es que fue admirable cómo se desvivió todo el viaje por que yo no gastara excesivo dinero. Sin embargo, esta vez yo sentía que necesitaba, para la semana que iba a estar en Danang, una buena cama y una habitación sin ruido. Decidí en un primer momento probarlo una noche y si no dormía bien cambiarme al día siguiente.Pero mientras paseábamos por la ciudad me decía que Uyen me había llevado a un sitio barato pero que no era eso lo que buscaba, y me planteaba cómo hacérselo ver sin hacerle "perder la cara". Así que le expliqué que había estado ahorrando durante un año para un mes de vacaciones y que quería disfrutarlas bien... funcionó y empezamos a ver otros hoteles y encontré (Phuong Nam II) uno con una cama enorme, por 380 000 VND (unos 15 €). Estaba alejado del centro pero eso tuvo de bueno que no tenía ruido y pude dormir bien. Por contra, la conexión a internet era inalámbrica en todo el hotel y, como yo no tenía portátil, pues se hizo muy incómodo conectarme los días que estuve allá.
Antes de buscar hoteles Uyen me había llevado a comer a su casa donde su mujer preparó un "manjar": pescado frito, pato cocido, ensalada y sopa. Estaba bueno aunque tal vez fue el pato lo que menos aprecié. Uyen quiso que cenara con ellos cada día y por si acaso lo conseguía le comenté que me gustaban las verduras. Me llamaba "su hermano", su familia, lo que me abrumaba un poco.Por la noche y tras dejar las cosas en el hotel fuimos a tomar un zumo y a su casa para un corte de pelo en un sitio cercano. Parece que algo me picó en el párpado derecho o bien se me metió un pelo por dentro porque al día siguiente no podía abrir el ojo.
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